Eva llegó un día al taller con su vieja bicicleta de carreras. Una bonita Manufrance de los 70’s con sistema de frenos Mafag de tiro central, ¡no hay otros de la época que frenen igual!

Su color blanco original estaba muy sucio y afeaba mucho la bicicleta. La idea de su dueña era tener su bici como elemento decorativo en el salón y a la vez poder usarla de vez en cuando por la ciudad. Como el blanco original había perdido todo su brillo y la suciedad había penetrado hasta el fondo, pensamos que por muchas horas y mimo que le metiéramos a la limpieza del cuadro, nunca se iba a conseguir el resultado esperado: una bicicleta que quedara maja en el salón. Así pues, se optó por decaparla y pintarla de un color blanco brillo de nuevo. Eva quería que la bicicleta quedara cuando más sobria y sencilla mejor, y los fileteados y calcas originales no le hacían demasiada gracia, por tanto, no se valoró reproducir los detalles en rojo ni las calcas de Manufrance.

Como viene siendo costumbre en nuestro taller de restauración, le metimos caña a la pulidora de banco por la que pasamos todos los cromados de la bicicleta: desde la horquilla y el manillar, hasta las abrazaderas para las fundas de freno y cambio, los puentes de freno o el tornillo de la tija.

El toque más actual o moderno se lo dimos con el color rojo del sillín, para que quedara al gusto de su dueña. Una combinación junto con la cinta de manillar y los detalles rojos en la horquilla muy elegante.

El resultado final ha sido una bicicleta que estamos seguro pasará más tiempo rodando por las calles que expuesta en el salón, porque la verdad, ¡es como para fardar con ella por la ciudad!

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