La tercera edición de La Monegrina, celebrada el pasado 7 de septiembre, se esperaba con gran espectación. Las pocas entradas que se sacaron a la venta al público en general duraron un abrir y cerrar de ojos en la web. El resto de entradas se habían reservado para los monegrinos que habían venido a las pasadas dos ediciones y a los que se habían hecho con el maillot clásico Monegrina que lanzamos en primavera.

No era para menos la espectación y ganas creadas: nos mudábamos de pueblo, a Frula y habíamos preparado un menú con estrella michelín: el dia de la víspera un recibimiento con agape a cargo de la organización, exposición de Miguel Soro, visionado en primicia del documental Isolé, sobre Jose María Javierre, Vicente Blanco “el cojo” y los pioneros en el Tour de Francia, y cena de confraternización en el restaurante del pueblo. Al día siguiente, 60km de pedaleo en los que, como siempre, nadie iba a pasar ni hambre ni sed, y una paellada popular a cargo de los vecinos y vecinas de Frula. ¿Qué más se puede pedir? Pues lo único que no podíamos controlar: que el clima y los pinchazos o averías nos respetaran. ¡Y vaya si lo hicieron!

Sin duda uno de los platos fuertes del fin de semana era el documental Isolé de los Hermanos Naya. Hacía casi un año que Quico y Borja, de Ciclofactoría, habíamos rodado las imágenes encarnando a Vicente Blanco y Javierre respectivamente, y todavía no habíamos visto el resultado. Otro monegrino de honor, Luis Alfonso también había participado en la grabación como experto en la materia. Los hermanos Naya son unos artistas, y como artistas que son, se hicieron de rogar un buen rato hasta que pudimos ver el documental. Retrasos a la hora de llegar, problemas con el Mac… todo para darle un poco más de emoción al asunto y aguardar el docu con intriga. Sin duda, cualquier rato de espera mereció la pena. Es cierto que fuimos unos privilegiados en poder ver la versión beta, recién salida del horno, y que todavía pulirán unas cuantas cosas antes de tener la versión final, pero a todos nos sorprendió la calidad, el rigor histórico y periodistico y el arte en plasmar una época de la que apenas hay referencias fotográficas y menos aún de video, consiguiendo engancharte a la pantalla deseando ver y saber más y más.

El sábado, el día de la marcha, amaneció soleado y con una temperatura que hacía presagiar un gran día de ciclismo. Casi todo el mundo aprovechó la invitación que habíamos hecho a Cris y Luis, de Rara Avis para hacerse fotografías vintage con su cámara minutera y tener así un recuerdo especial y original de La Monegrina. La plaza se iba engalonando poco a poco con la avenida de todos los participantes: bicis Zeus, Vitus, Razesa, maillots de La Casera, Reynolds, del Kas y sobre todo, mucho color amarillo del nuevo maillot Monegrina y unas cuantas bicicletas Palmira. Volvieron los y las de siempre, con Gloria y Mila como nuestras representantes femeninas que nunca fallan. Volvió también Fani, que ya vino el año pasado, y se sumaron tres monegrinas más: Susana, Silvia y Elena. Hubo representación balear, con la familia Tomeu venidos desde Mallorca, que se llevaron el premio a los monegrinos más lejanos, y en general un ambiente de diez, de amigos casi familia.

Las paradas en Cantalobos y las piscinas de Robres se esperaban con ganas después de cómo nos trataron el año pasado, y la verdad que este año se igualaron… ¡o superaron! Ambientazo en Cantalobos, con el alcalde y toda la vecindad compartiendo almuerzo con nosotros, y unas tortillas de patata riquísimas que nos cocinó Silvi Serrano, la responsable de las pisicinas de Robres. Un par de pinchazos y un porrazo bajando la cuesta de la iglesia de Torralba de Aragón (por suerte sin consecuencias) y ya estábamos de vuelta en Frula. Algo tiene ese pueblo y sus vecin@s que el sentir general de la gente fue que no se podía mejorar la acogida. Nos prepararon una paella deliciosa, con postre y café, a la que estábamos todos invitados, participantes y acompañantes, y que también compartieron con nosotros algunos vecinos.

Como siempre, hubo tiempo de agradecimiento para todos los patrocinadores (ARTmósfera, San Jorge Cofferoasters, La Jefa, Barri, FrixenCola y Cribografía) y para la entrega de premios. Álvaro García, monegrino de honor, se curró 50 miniaturas de bicicletas, una para cada participante, y además unos cuantos trofeos: monegrin@ más lejano, monegrin@ más joven, más mayor… Además, como siempre entregamos un trofeo a la bici e indumentaria más elegante, que este año lo ganó Miguel Soro, que vino como un pincel con su maillot Monegrina, pantalones de pana, tirantes, medias de rombos y una preciosa bicicleta francesa de los años 20 con ruedas de madera; y también el trofeo Luciano Berruti, a quien mejor representa el espíritu de nuestro viejo amigo. Este año, no podía llevarselo otro que el gran Álvaro García, por todo lo que nos apoya, por su alegría encima de la bici, y por ese moratón en el pómulo que se hizo en la caída.

Con tan buena acogida, tantas palabras de agradecimiento por parte de todo el mundo, y por toda esa gente que se queda a las puertas de venir y participar, estamos pensando el dar un paso más el año que viene y hacer una Monegrina 2.0, más grande y abierta a más personas… la hermana mayor de nuestra pequeña Monegrina. Si lo hacemos finalmente, el reto será mayor de cualquier otro conseguido hasta ahora, pero trataremos siempre de no perder ese espíritu familiar y cercano que hemos conseguido gracias a tod@s vosotr@s, los que venís y nos apoyáis y que hacéis que cada vez esta familia sea más grande, más maja y más acogedora.

¡Por todas vosotras y vosotros brindamos, y por una cuarta edición de La Monegrina! GRACIAS

Comments

comments