Todavía con la resaca de lo vivido el fin de semana pasado nos ponemos a escribir estas líneas de agradecimiento a todos los que hicisteis posible una jornada de compañerismo, buen rollo y diversión como la que vivimos el sabado. Desde la recepción con cerveza y cava en la víspera de la marcha, hasta la conclusión de la jornada con los últimos chapuzones en la piscina de Torralba de Aragón, todo fue un éxito.

Afrontamos con ilusión el reto de mejorar la edición de 2017, manteniendo el mismo espíritu familiar y de compañerismo que buscamos crear en la primera Monegrina, y lo conseguimos superando incluso nuestras expectativas. Sin duda, el que no hubiera ningún problema mecánico y que el cierzo no hiciera acto de presencia fueron de gran ayuda.

La mañana comenzó con un gran contratiempo, señal de que en adelante ya solo podían ir a mejor las cosas: la moto con la que iban a moverse Nacho y Quico acompañando y fotografiando a los ciclistas nos dejó tirados de camino al desayuno organizado en la plaza del pueblo. Ese impasse de tiempo mientras cambiábamos los planes y de vehículo fue bien aprovechado por Quico (co-organizador y fotógrafo oficial) para retratar a todos los asistentes que quisieron posar con sus atuendos y monturas clásicas. Un archivo fotográfico que no tiene precio y que pronto tendreís libremente disponible. Otero, Zeus, Mercier, Peugeot, Orbea… Todas las míticas marcas estaban presentes, a las que también se sumaron dos handmade in Spain fabricadas por dos artesanos del momento: Martinete (Zgz) y B Bloque (Mad).

Después de una foto grupal en la plaza de Torralba de Aragón se dio el pistoletazo de salida en el que los 46 asistentes (hubo alguna baja de última hora) se pusieron en marcha después del desayuno con café, fruta y madalenas patrocinado por nuestros amigos de Cafés San Jorge. El recorrido escogido para esta segunda edición de La Monegrina fue prácticamente el mismo que el del año anterior, con dos salvedades: los avituallamientos tuvieron lugar en diferentes puntos y en lugar de visitar las Trincheras de Orwell, se coronó el puerto de Alcubierre.

Sin que ninguna avería o contratiempo acaeciera, llegamos al primer avituallamiento en Cantalobos en menos de 45 minutos, donde los vecinos y vecinas del municipio nos recibieron de una forma de la que todavía estamos sorprendidos. Los escasos 50 habitantes del pueblo se organizaron para prepararnos un almuerzo que superó con creces cualquier expectativa que nos pudiéramos haber creado: embutidos, queso, pan con tomate, patatas, vino, cerveza, refrescos, fruta… ¡Ni 100 hambrientos ciclistas hubieran podido acabar con todo!

Con la sed saciada, la barriga llena y después de varios vítores de “¡Viva Cantalobos!” continuamos la marcha con dirección Alcubierre para afrontar el único puerto programado en el recorrido. Las fuerzas de unas, el ritmo de otros y el sol que empezaba a picar, hicieron que el pelotón se alargara y no se reagrupara hasta el segundo avituallamiento programado en las piscinas de Robres. Hasta allí se habían acercado lo vecinos del pueblo para disfrutar del ambiente que creamos mientras saboreamos el vino, la cerveza y la tortilla de patatas (de la huerta) que con cariño nos preparó Silvy Serrano.

Y así, después de unos 60km en las piernas y dos almuerzos merecidos, llegamos a Torralba de Aragón, donde nos esperaba una comida cortesía del Ayuntamiento. Tras los entremeses, la carne con patatas y el postre: la entrega de premios. Como ya es habitual, el monegrino o monegrina más veterano, el venido de más lejos y la bicicleta más curiosa, reciben nuestra distinción. También nos quisimos acordar de nuestro amigo, referente e inspirador Luciano Berruti, entregando el trofeo Espíritu Luciano al participante que con más pasión represente los valores que él nos enseñó.

El señor Jaume Planes, con 77 años se llevó una BH plegable 12” para que no se le olviden sus tiempos mozos. Venido desde Cáceres, Juan José Gomez, y Alvaro García desde Alicante, se llevaron de regalo un poster con la ilustración de La Monegrina 2018 realizado por Enrique Medina Pueyo, por haberse hecho una panzada de kilómetros para conocernos y disfrutar junto a nosotros. La bicicleta más curiosa, la que más nos gustó, no tuvimos ni que discutirla. Pablo B-Bloque, constructor de cuadros de acero a medida en Madrid, se fabricó para sí mismo una para la ocasión y la llamó Monegrina. El veredicto estaba claro y de regalo se llevó una cartera de Cordel Cycling.

El trofeo Espíritu Luciano, una reproducción de la pintura de Miguel Soro a quien queremos agradecer que nos apoyara con semejante regalazo, también tenía un claro ganador. Luis López Nieto, asiduo participante de todas las cicloclásicas de la península, participó con su Peugeot de los años 30 y su estilosa indumentaria. Otorgarle este trofeo fue también una forma más de agradecerle su máxima predisposición a traer, desde Vizcaya, su colección particular de bicicletas clásicas a La Monegrina. Esta exposición fue sin duda uno de los platos fuertes de la edición de este año, ya que sirvió para conocer de primera mano la evolución de los diferentes tipos de transmisión y cambios de marcha, con ejemplares desde la primera década del siglo XX. La expo vistió como nunca el salón de actos del pueblo, donde tuvo también lugar la recepción y la comida.

No podemos dejar de citar y agradecer otra vez al pueblo de Torralba de Aragón (patrocinador oficial sin el cual no se podría celebrar la Monegrina), a los pueblos de Cantalobos y Robres por los avituallamientos, y al resto de colaboradores que hicieron posible que cada participante se llevara un welcome pack que difícilmente podrá ser igualado: una cerveza artesana República Monegría, un café filtrado en frío y un paquete de 150gr de café de especialidad de Cafés San Jorge, una FrixenCola, una camiseta promocional de La Monegrina con el diseño de Enrique Medina y realizada por Barri, una hoja de ruta realizada por Enrique Medina, y un dorsal de madera pintado a mano alzada por Borja, co-organizador de La Monegrina y frustrado artesano de manualidades.

Un diez a nuestros hermanos Berta y Nacho de ARTmósfera por la co-organización del evento, a Jorge Gascón y Montse por el apoyo incondicional, a Fani, Fox, Huesos y Marcelo por poner sus vehículos a nuestra disposición y a todos y todas los que de una forma u otra nos ayudáis con vuestras fotos, difusión, apoyo y muestras de cariño. También mil gracias a Cribografía y FrixenCola por patrocinar las señales que sirvieron para que nadie perdiese el norte en la ruta.

¡Por muchas ediciones más de La Monegrina y por tratar de mejorar cada año, brindamos junto a ustedes!

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