Os presentamos la primera restauración que hemos tenido el placer de realizar para Guillermo, hijo del primer dueño de esta preciosa Orbea que estuvo tanto tiempo abandonada y que por fin puede volver a ser montada.

Guillermo guardaba algunas de las piezas originales, lo cual, a pesar de que estaban en un estado bastante malo de conservación, facilita bastante la tarea ya que permite, una vez restauradas las piezas, realizar un trabajo más fiel a la estética y carácter original de la bici.


Algunas otras piezas: potencia, manillar, guardabarros y ruedas se habían perdido con el paso de los años, por lo que nos fue algo complicado poder determinar con exactitud de qué modelo de Orbea se trataba… de media carrera? de carretera? de paseo? De aquella época hay muchas que se parecen entre sí bastante, pero lo que estaba claro es que no era de varillas (tenía para pasar la funda de freno por el cuadro).

Se decidió no tocar nada de la pintura original, pues el decapar el cuadro y volver a pintarlo, hubiera sido perder por completo el alma de esta preciosidad de bici. Nosotros siempre preferimos, en la medida de lo posible, respetar al máximo la originalidad de las bicicletas y pensamos que una bici antigua debe mostrar el paso de los años… Es como una anciana de 90 años sin arrugas… no es creíble ni real!

Así que después de una limpieza a fondo del cuadro y un buen pulido, se procedió a pasivizar las zonas oxidadas y posteriormente se le aplicaron dos capas de barniz brillo para protegerlo de futuras oxidaciones.

Fue un gustazo montar la bicicleta de nuevo, pues aunque fuera fabricada hace más de 60 años, encajaba y funcionaba todo a la perfección (ni un filete de rosca dañado, ni una muesca rara en la dirección…). Aunque sea un tópico, la verdad es que los materiales y los acabados de antes muchas veces no tienen nada que ver con las baratijas de hoy en día.

 

Por presupuesto y por falta de sus piezas originales no fue posible montarla entera con componentes de la época, así que se decidió montarle unos guardabarros de estética clásica pero modernos, lo mismo que las ruedas.

Y por fin, Guillermo pudo volver a ver la Orbea de su padre como en un tiempo algo lejano fue!

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