¿Conocíais la marca Ciclos Iberia? Igual que Orbea montaba algunas de sus bicicletas bajo la marca Mentor, BH tenía también otra marca «hermana» para algunos de sus montajes, como era Ciclos Iberia. El por qué de una u otra marca lo desconocemos, pues despiezándo unas y otras, no parecen reservar ciertas marcas para los modelos de mayor gama, pero sí es cierto que era una práctica habitual en las casas de bicicletas de Eibar.

En concreto ésta que llegó a nuestras manos, de Carlos y su familia, guardaba todos sus componentes originales, algo no muy frecuente pues normalmente con el paso de las décadas suelen perder el cubre cadenas o guardabarros, incluida la matrícula de Utrillas, obligatoria en aquella época. Pudimos comprobar que todas sus piezas, desde manillar y bielas, hasta eje de pedalier y cazoletas de dirección y pedalier estaban pantografiadas con la marca BH. El único dato curioso que detectamos es que, a diferencia de las BH, la articulación de la varilla del freno trasero la lleva por el lado derecho. Es notorio porque este sistema era normal en las Orbea, mientras que las BH llevaban una corona frontal a modo de articulación, con dos agarres al cuadro, uno en cada lado,

La idea de la restauración de esta Ciclos Iberia era manterner toda su esencia original, no poniendo nada nuevo o moderno, y puliendo y barnizando todos sus componentes. Un trabajo arriesgado, pues desde 1956 no se había usado la bicicleta, y el estado de conservación de sus piezas era tan malo, que hasta que no la terminamos y vimos el excelente resultado, no las teníamos todas con nosotros. Nos daba miedo pulir y pulir y aún así no poder sacarle nada bonito, pero con paciencia y buenos materiales se pudo conseguir.

Carlos había desmontado la bici por su cuenta, y para tratar el óxido sumergió todos los metales en ácido oxálico, que efectivamente lo mata, pero deja los metales sin nada de cromo ni brillo. Así pues, hubo que emplearse a fondo con la pulidora, para sacarles todo el brillo que se pudiera y posteriormente barnizar todas las piezas, ya que sino, algo que ha perdido el cromado o los esmaltes, vuelve a oxidarse con mucha facilidad.

Las partes oxidades en la pintura de cuadro, horquilla, cubre cadenas y guardabarros las tratamos con un producto que convierte el óxido en una capa negra e impide que siga avanzando. Lo bueno es que la pintura o el barniz agarra encima de esta capa negra donde antes había óxido, ideal para el propósito de este trabajo. Como el color original de esta bicicleta era negro, estas partes oxidadas convertidas en capas negras no saltan a la vista, y le dan un aspecto mucho más limpio a la bicicleta. Después de tratarlas, le dimos pulimento a todo el esqueleto de la bici con la pulidora de mano y le sacamos el brillo que había estado cubierto bajo capas invisibles de polvo y suciedad. Para rematarlo, una mano de barniz y la bicicleta queda brillante y protegida para el resto de sus años.

Este es el resultado final, una bicicleta que vuelve a brillar y resucitar después de 62 años sin usarse y abandonada en un granero. Hoy lucirá en la bodega de casa de Carlos, donde la dejarán a modo de exposición y recuerdo.

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