Y otro aniversario que hemos celebrado. Y van 11… no es poca cosa para un negocio pequeñito que se dedica a reparar bicicletas, de hecho, es casi épico, una tradición que diría Don Arturo.
En cualquier caso, si os pasasteis por allí el sábado 21 la cosa se explica por si misma bastante bien. La salida en bici por la mañana, abierta a todo el que se quiso apuntar, el vermú preparado cuando llegaron, la generosidad de Borja y Pablo quemando (literalmente) mesas de mezclas, la generosidad de Aitor Mononoke, Birrosta y compañía, que nos regalaron unas cervezas artesanas que quitaban el sentido, las tartas de Jurado Cakes, Fruco Pataliebres y su ropa de increíble calidad tanto para Gallos como para Globeros, las paellas de Como en Casa que alimentaron a más de 50 personas… es decir, que mucha gente arrimó el hombro con ganas y eso hace que todo sea mucho más fácil, como pedalear hacia abajo o con el viento de culo…
Pero lo que marca la diferencia en los aniversarios de Ciclofactoría son sus gentes, (otro tópico, Don Arturo lee esto y se pone palote ), cuando ves que vienen familias enteras sabes que lo que propones está abierto a todo el mundo y ciertamente no puedes evitar sentir un pinchacito de orgullo. La peña se mueve libre por el taller, van, vienen, cogen algo de beber, salen a la calle, se quedan todo el día, que están a gusto, vamos.
Tuvimos nuestro concurso de mecánica, que volvió a ganar Jose Rayo aplicando esa visión de mecánica callejera. Y esta vez en la final contra el mismísimo Fernando de Ciclos Almozara, un duelo en la cumbre. Y regalitos de Two Folds Up Cycling para los participantes. Luego más música, el concurso de morra (con Idoya de principiante y a la vez ganadora), donde se puede apreciar como el instinto humano retrocede miles de años a la entrada de las cavernas otra vez, a gritar por un hueso de mamut como si fuese el último hueso de mamut de la tundra… en fin, digno de ver… oh, y la Milán-San Remo que vimos en la tele, otra prueba que corren unos cuantos y gana Pogačar. Y que, a pesar de los intentos de boicot por parte de Huracán Miren, mantuvo a los presentes con los ojos en la pantalla como pollos hipnotizados…
Y cuando la gente empieza a emprender el camino de retirada y te da las gracias y te dice que que guay, que como mola y tal, se te olvida la currada que nos pegamos la semana de antes para tenerlo todo medianamente listo mientras sacábamos bicicletas como churros para hacer sitio y la de veces que pensamos que igual, este año, con todos los cambios que hemos tenido igual no teníamos que habernos liado pero que demonios… pues claro que sí…¡¡¡
Y cuando les dices a los últimos «yo voy a bajar la persiana que ustedes se tendrán que marchar a sus casas» y pasas por alto los cantos de sirena de seguir el jolgorio en otra parte y te das la vuelta y ves que encima el taller se ha quedado medio recogido, piensas: «joder, esto es la crema…» y te vas a tu casa y te tiras reventado en la cama y duermes como hacía tiempo que no dormías. Y el último pensamiento ya no tiene forma de 11, tiene forma de 12…
Pues eso, que muchas gracias, que somos trainera…
Quico y Andrés







