Pepe es un vecino de Zaragoza bastante singular. ¡Médico de profesión y coleccionista de corazón!

Le van las maquetas de trenes, las bicicletas y todo lo que huela a auténtico.

Desde que organizamos la primera Monegrina se pasaba por el taller a comprar el poster de cada edición porque le flipaban los diseños que nos preparaba Enrique Medina para cada cicloclásica. Y es así como fue conociéndonos. Hasta que un día nos trajo su primera bici para que la dejásemos como nueva. Una restauración en toda regla, sin escatimar gastos. La primera Bicicross que sacó BH al mercado en los años 70.

Esa bicicleta fue entonces la envidia de hermanxs y vecinxs. Con ese sillín alargado que cabían dos peques sin problema y unos muelles que parecían suspensiones pero que no lo eran. El sueño de muchxs niñxs y la fiel compañera de Pepe que se merecía una segunda vida.

¡Lo que no esperábamos es que una vez restaurada fuera la envidia de todo el personal!

Desmontamos la Bicicross tornillo a tornillo y lo clasificamos todo bien para no extraviar nada, enviar cada pieza a su correspondiente gremio, y facilitarnos después el montaje.

Como hacemos desde hace años encargamos cromar todos los metales a FORCAN, nuestro cromador de confianza.

Y el cuadro, la horquilla, los guardabarros, el cubre plato y la potencia lo encargamos pintar a JF COLORS de Cuarte de Huerva.

También conseguimos retapizar el sillín original y repararle la chapa trasera que sujetaba el reflectante rojo.

Pepe consiguió en internet un foco delantero original y las espumas protectoras tan fardonas, y en nuestro fondo de armario teníamos todavía un juego original de calcas BH de época.

Una vez cromados los bujes y los aros construimos las ruedas con radios nuevos y montamos la bicicleta con toda la paciencia y disfrute del mundo.

La suma de todo ello ha dado como resultado esta joya de museo, lista para derrapar por los caminos y de asustar a algún viejo que camine despistado en la plaza de San Hipólito de Voltrega!

Ahora mismo reluce colgada en la pared de la casa de Pepe y de vez en cuando la saca a pasear, bajo la atenta mirada de lxs viandantes que al fijarse en ese verde metalizado, ese cuero y esos muelles se teletransportan a su mas dulce niñez y se preguntan ¿Qué habrá sido de mi Bicicross?