María Pilar nos contactó hace casi un año vía correo electrónico. Había leído la sección RESTAURACIÓN de nuestra web y quería un presupuesto. Hacía ya un tiempo que le barruntaba la idea de restaurar la bici de su padre Gerardo. El primer vehículo que tuvo esa humilde familia, proveniente de un pueblecico asturiano.

A mediados de los años 40 en España había más hambre que otra cosa. La abuela de María Pilar tuvo la mala fortuna de quedarse viuda muy joven con Gerardo siendo tan solo un bebé.  La trabajadora y habilidosa mujer pedaleaba con el bebé apoyado en el trasportín sobre un saco de pulpa de remolacha con la que se alimentaba a los cerdos. Con tan solo 12 años de edad fue el propio Gerardo el que, siendo todavía un guaje, empezó a utilizar esa bicicleta para ir a su primer trabajo como mozo en un aserradero.

Esa bicicleta había acompañado a Gerardo toda su vida, y María Pilar y su hermano decidieron darle a su padre una merecida sorpresa!

Cuando llegó la bicicleta al taller y la desempaquetamos alucinamos un poco. Cuando presupuestas una bicicleta mirando fotografías te puedes hacer más o menos una idea del estado en el que se encuentra, pero al verla en persona alucinamos! Estaba realmente hecha polvo, con casi todo el material repintado a brochazos. La horquilla doblada, las ruedas para tirar, el cuadro con un fuerte golpe reparado con soldadura, el sillín destruido, y varias piezas de las varillas comidas por el óxido. !No sabíamos ni por donde empezar!

En realidad empezamos igual que con cada trabajo de restauración, desmontando pieza a pieza la bicicleta y clasificando todo en función de cada fase del proceso: «Esto para pulir, esto para decapar, esto para niquelar, esto para pintar, etc.».

La verdad que FORCAN hizo un gran trabajo con el niquelado de los componentes, como es costumbre. Esta gente es infalible!

Pintamos la bicicleta en azul y los fileteados en amarillo, línea a línea, racor a racor. un trabajo que requiere de paciencia y algo de pulso también!

El invierno había llegado de pronto a Zaragoza y no contamos con las bajas temperaturas que había en nuestro local, así que tuvimos que encender la estufa en el baño y tener ahí un día secándose la pintura. Incluso se la llevamos a un vecino del barrio que se dedica a pintar coches, AUTOUNION, y nos la terminó de secar bien, además de barnizarla para proteger todavía mas los fileteados. Trabajo fino…

Ahora solo faltaba montarla y hacer que funcionara igual de bien que en los años 40.

Cuando recibimos la bicicleta no sabíamos que marca era. María Pilar y su hermano ya no se acordaban. Habían repintado la bici en blanco hacía treinta años pero no había ni rastro de la marca. Preguntamos en las redes y un zagal muy majo nos mandó fotos de varías BH muy parecidas. Justo teníamos en el taller otra restauración igualita y pudimos confirmar con los racores de las tuberías que se trataba de una BH.

Conseguimos reparar la dinamo y el foco original, sólo tuvimos que cambiar las bombillas. También cambiamos los muelles del manillar que accionan los frenos de varillas. El timbre original, una vez reensamblado, sonaba como nuevo, y reemplazamos las ruedas y el sillín por unas replicas retro. Incluso colocamos una malla en la rueda trasera para que no se metan entre los radios ni los abrigos ni las faldas!

Fue una odisea pero al final conseguimos restaurar de manera integral una bici que bien se lo merecía, igual que se lo merecía Gerardo recuperando a su fiel compañera.

Dedicado a toda la familia Flórez